Departamentos

Educación

Pr. Manuel Luna

Director(a) del departamento Educación, Unión Colombiana del Norte


BIOGRAFÍA

Manuel Luna Atuesta nació en Rionegro, Santander, y es hijo de misioneros voluntarios de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Proviene de una familia de tercera generación de adventistas, lo cual ha marcado profundamente su identidad, vocación y sentido de misión. Se reconoce como un apasionado por el cumplimiento de la misión en todos los frentes y áreas del servicio, comprometido con una vida de búsqueda constante de Dios y de conexión con el Espíritu Santo, manteniendo como esperanza central el anhelo de la segunda venida de Cristo.

Es titulado en Teología por la Universidad Adventista de Colombia (UNAC), con sede en Medellín. Complementó su formación con un diplomado en Bienestar Familiar y cursó una Maestría en Ciencias de la Familia con mención en Terapia Familiar en la Universidad Peruana Unión, sede Lima.

Asimismo, realizó dos doctorados: el primero en Educación Familiar en la Universidad de Montemorelos (México) y el segundo en Educación en la Universidad de Baja California (México), obteniendo en este último la Distinción Académica “Summa Cum Laude”.

Además, culminó una Especialización en Alta Gerencia en la UNAC, con graduación en 2025.

A lo largo de su trayectoria ministerial, ha servido en diversos roles, entre ellos:

  • Colportor de tiempo completo
  • Capellán y profesor de colegio (1 año)
  • Pastor asociado (2 años)
  • Pastor titular en cuatro distritos misioneros (16 años)
  • Secretario ministerial
  • Director de Mayordomía, Familia, Evangelismo, Libertad Religiosa y Educación
  • Presidente de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, Asociación del Oriente Colombiano

En la actualidad, se desempeña como Secretario Ejecutivo y Director de Educación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día – Unión Colombiana del Norte.

El Dr. Luna ha escrito diversos artículos y folletos, y es autor de cinco libros. Entre sus publicaciones más recientes se destacan: Bendiciones de amor y poder para hijos y Bendiciones de amor y poder para hijas.

Está casado con María Rocío Gualdrón, psicóloga de profesión, quien cuenta con dos maestrías: una en Relaciones Familiares y otra en Intervención Psicológica en Niños y Adolescentes. Son los felices padres de Juan Manuel, quien se encuentra terminando Medicina, y de Faith Juliana, quien está iniciando sus estudios de Medicina.

DESCRIPCIÓN DEL DEPARTAMENTO

Visión
Ser un departamento líder en la consolidación de un sistema educativo adventista sólido, sostenible, innovador y fiel a su identidad cristiana, reconocido por la excelencia académica, la formación integral y el impacto espiritual y social de sus instituciones.

Aspiramos a contar con colegios autosostenibles, acreditados y en permanente mejoramiento; docentes capacitados, comprometidos y satisfechos con su misión; y estudiantes formados en principios y valores cristianos, capaces de desarrollar sus competencias, trascender con propósito y servir con excelencia en un mundo globalizado.

Misión
El Departamento de Educación de la Iglesia Adventista del Séptimo Día de la Unión Colombiana del Norte existe para orientar, fortalecer y acompañar el sistema educativo adventista en su misión de restaurar la imagen de Dios en cada ser humano.

Promovemos una educación cristiana integral y de alta calidad, fundamentada en la Biblia y en los principios de la filosofía adventista, que impulsa el desarrollo armonioso de las facultades físicas, mentales, sociales y espirituales. A través de nuestras instituciones educativas, formamos personas competentes, íntegras y comprometidas con el servicio a Dios, a la iglesia y a la sociedad.

Propósito Trascendente
El Departamento de Educación de la Unión Colombiana del Norte tiene como propósito trascendente promover la educación cristiana como un ministerio redentor, orientado a preparar a niños, adolescentes y jóvenes para esta vida y para la eternidad.

Su labor consiste en acompañar, asesorar, supervisar y fortalecer las instituciones educativas adventistas del territorio de la Unión, procurando que cada escuela y colegio sea un espacio de formación espiritual, excelencia académica, desarrollo integral y servicio. De esta manera, el departamento contribuye al cumplimiento de la misión de la Iglesia, formando generaciones que reflejen el carácter de Cristo, vivan con propósito y sean agentes de transformación en la sociedad.

Objetivos de la Educación Adventista
La Iglesia Adventista del Séptimo Día procura ofrecer a sus niños, adolescentes y jóvenes una educación integral, fundamentada en los principios bíblicos y enmarcada en la ciencia de la salvación. Esta educación busca preparar a cada estudiante para vivir con propósito, desarrollar un carácter semejante al de Cristo, servir a Dios y a la sociedad, y formarse como ciudadano responsable en esta tierra y para el mundo venidero.

Objetivo de la Educación Inicial
La educación inicial adventista tiene como objetivo favorecer el desarrollo integral de los niños de cero a cinco años, fortaleciendo sus dimensiones física, afectiva, intelectual, lingüística, social y espiritual.

Este proceso se realiza en colaboración con la familia y la comunidad, procurando que cada niño crezca en un ambiente de amor, seguridad, valores cristianos y experiencias significativas que contribuyan a su formación temprana.

Objetivo de la Educación Primaria
La educación primaria adventista tiene como objetivo acompañar a cada estudiante en su formación como ciudadano responsable para esta tierra y para el mundo venidero, enseñándole a reconocer, respetar y valorar las instituciones fundamentales de la sociedad, tales como el hogar, la iglesia, la escuela y el gobierno.

La escuela primaria ofrece un programa organizado que promueve el desarrollo equilibrado del estudiante en sus dimensiones espiritual, física, mental, emocional y social. Asimismo, proporciona una base sólida de conocimientos prácticos e intelectuales que le permiten desenvolverse adecuadamente en la vida diaria, cultivar valores cristianos y desarrollar hábitos que favorezcan su crecimiento integral.

Objetivo de la Educación Secundaria
La educación secundaria adventista tiene como objetivo contribuir a la edificación del carácter de los estudiantes, preparándolos para relacionarse de manera responsable, equilibrada y coherente con Dios, consigo mismos, con su familia, la escuela, la sociedad, el gobierno, su salud, su vocación, el uso de su tiempo libre y la administración de sus recursos.

A través de una formación integral, las instituciones educativas de la Iglesia promueven en los alumnos la madurez espiritual, cívica, ética, social y vocacional, orientándolos a desarrollar principios y valores compatibles con la filosofía bíblica y las enseñanzas de la Iglesia Adventista del Séptimo Día.

De esta manera, la educación secundaria prepara a los estudiantes para asumir con responsabilidad su proyecto de vida, servir con excelencia en la vocación u oficio que elijan, dentro o fuera de la organización, y desarrollar un concepto elevado del servicio a Dios y a la humanidad.

Filosofía de la Educación Adventista
La Iglesia Adventista del Séptimo Día reconoce a Dios como Creador y Sustentador de la tierra y de todo el universo, y como la fuente suprema del conocimiento, la sabiduría y la verdad. Dios creó al ser humano perfecto, a su imagen y semejanza; sin embargo, debido al pecado, la humanidad perdió su condición original. Por ello, la educación cristiana, al promover la fe en Cristo, procura restaurar en cada persona la imagen de su Hacedor.

Creemos que el propósito redentor de la verdadera educación consiste en restaurar a los seres humanos a la imagen de Dios. Los adventistas afirman que Dios es infinitamente amoroso, sabio y poderoso; que se relaciona personalmente con los seres humanos; y que presenta su carácter como la norma fundamental para la conducta humana, y su gracia como el medio para la restauración. En el centro de esta filosofía se encuentra el llamado espiritual a amar a Dios y al prójimo, exaltando a Jesucristo como el máximo ejemplo de carácter, servicio y vida plena.

Los Adventistas del Séptimo Día creen que el conocimiento de Dios no puede obtenerse únicamente por medio del razonamiento humano, sino que Él ha revelado su naturaleza, sus propósitos y sus planes mediante la revelación divina. Las Sagradas Escrituras, tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento, fueron dadas por inspiración de Dios; contienen la revelación de su voluntad para la humanidad y constituyen la única regla de fe y conducta de la Iglesia.

La educación adventista reconoce que los pensamientos, motivos y acciones de la humanidad se han apartado del ideal divino. Por esta razón, la educación, en su sentido más amplio, es un medio para restaurar la relación original del ser humano con Dios. En esta tarea, el hogar, la escuela y la iglesia actúan de manera unificada, cooperando con los agentes divinos para preparar a los estudiantes como ciudadanos responsables en este mundo y como ciudadanos del mundo venidero.

La educación adventista imparte mucho más que conocimiento académico. Promueve el desarrollo equilibrado de todo el ser: físico, mental, moral, social, espiritual y vocacional. Su alcance trasciende el tiempo presente y se proyecta hacia la eternidad. Fomenta una vida de fe en Dios, respeto por la dignidad humana, formación de un carácter semejante al del Creador, pensamiento independiente, servicio al prójimo motivado por el amor, desarrollo máximo del potencial individual y aprecio por todo lo verdadero, bueno y bello.

Principios y Valores
La educación adventista se fundamenta en principios bíblicos y valores permanentes. Está comprometida no solo con la calidad pedagógica y el desempeño académico de los estudiantes, sino también con su formación integral y su preparación para una vida de servicio.

Por ello, promueve valores como la fe, la integridad, la responsabilidad, el respeto, la excelencia, la solidaridad, la honestidad, la disciplina, la esperanza y el amor al prójimo. Estos principios orientan la vida institucional y contribuyen a la formación de estudiantes capaces de tomar decisiones sabias, vivir con propósito y ejercer una influencia positiva en la sociedad.

Valores
La educación adventista promueve valores que reflejan el carácter de Cristo y orientan la vida personal, familiar, escolar y social de los estudiantes. Entre ellos se destacan:

Amor, fe, integridad, humildad, honestidad, transparencia, tolerancia, veracidad, respeto y responsabilidad.

Estos valores constituyen la base para la convivencia, la toma de decisiones, el servicio al prójimo y el cumplimiento de la misión educativa cristiana.

Principios

  1. Dios es la fuente de todo verdadero conocimiento.
    La educación adventista reconoce a Dios como Creador, Sustentador y origen de la sabiduría, la verdad y el conocimiento.
  2. La educación abarca todo el ser humano.
    La verdadera educación promueve el desarrollo equilibrado de las dimensiones física, mental, social, espiritual y vocacional, con una proyección que trasciende esta vida y se extiende hacia la eternidad.
  3. Todo ser humano posee facultades dadas por Dios.
    Cada persona ha sido creada a imagen y semejanza de su Creador, con capacidades que deben ser desarrolladas para cumplir un propósito elevado en la vida.
  4. La Biblia es el libro de texto por excelencia.
    Las Sagradas Escrituras constituyen la base de la fe, la conducta, la enseñanza y la formación del carácter en la educación adventista.
  5. La educación tiene un propósito restaurador.
    Aunque el pecado degradó la imagen de Dios en el ser humano, el objetivo de la verdadera educación es contribuir a restaurar en cada persona la imagen y semejanza de su Hacedor.
  6. La verdadera educación forma pensadores independientes.
    La educación adventista busca desarrollar en los estudiantes la capacidad de pensar por sí mismos, tomar decisiones sabias y no ser simples reflectores del pensamiento de otros.
  7. El maestro es un modelo de vida cristiana.
    El verdadero educador se esfuerza por reflejar la gracia cristiana en su vida, alcanzar altos estándares de excelencia y guiar a sus estudiantes mediante el ejemplo.
  8. El servicio es una vocación elevada.
    La educación adventista promueve, por medio del ejemplo, el servicio a Dios y al prójimo como una de las expresiones más nobles del carácter cristiano.
  9. La formación requiere la integración de escuela, familia, iglesia y comunidad.
    La educación adventista mantiene un vínculo estrecho entre estos agentes formadores, reconociendo que todos cooperan en el desarrollo integral del estudiante.

Educar es redimir.
La educación adventista entiende su labor como un ministerio redentor, orientado a restaurar, transformar y preparar a los estudiantes para una vida de servicio en esta tierra y para la eternidad.



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Las creencias adventistas tienen el propósito de impregnar toda la vida. Surgen a partir de escrituras que presentan un retrato convincente de Dios, y nos invitan a explorar, experimentar y conocer a Aquel que desea restaurarnos a la plenitud.

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